sábado 10 de septiembre de 2011

LITURGIA, DERECHO, MORAL.

LITURGIA

Restaurar un viejo gesto litúrgico en un contexto nuevo puede frisar en la herejía, la comunión de pie hoy en día, por ejemplo, resulta gesto de soberbia.

El ritualismo es el protector discreto de la espiritualidad.

Una nube de incienso vale más de mil sermones.

Racionalizar el dogma, ablandar la moral, simplificar el rito, no facilitan el acercamiento del incrédulo sino el acercamiento al incrédulo.

El sacrificio de la misa nueva es hoy el suplicio de la liturgia.

Al suprimir determinadas liturgias suprimimos determinadas evidencias. Talar bosques sagrados es borrar huellas divinas.

El ceremonial es el procedimiento técnico para enseñar verdades indemostrables. Ritos y pompas vencen la obsesión del hombre ante lo que es material y tosco.

Lo ritual es vehículo de lo sagrado. Toda innovación profana.

El culto católico ha sido reformada para que el calor de la muchedumbre aglutinada empolle el huevo del grand-etre comtista.

Cuando el oficiante profesa que la liturgia no pretende actuar sobre Dios sino sobre los fieles, el culto pierde todo significado religioso y se convierte en terapéutica colectiva.

Los nuevos liturgistas han suprimido los púlpitos sagrados para que ningún malévolo sostenga que la Iglesia pretende rivalizar con las cátedras profanas.

El incienso litúrgico es el oxígeno del alma.

Innovar en materia litúrgica no es sacrilegio, sino estupidez. El hombre sólo venera rutinas inmemoriales.

El cristianismo degenera, al abolir sus viejos idiomas litúrgicos, en sectas extravagantes y toscas. Roto el contacto con la antigüedad griega y latina, perdida su herencia medieval y patrística, cualquier bobalicón se convierte en su exégeta.

Cuando el misterio auténtico se eclipsa, la humanidad se embriaga con misterios imbéciles.

El progresista asiste a la Misa, alérgico al incienso, desdeñoso de la liturgia, ajeno al sacrificio, incrédulo en la consagración. Atento sólo a la predica.

Quien reforma un rito y hiere a un Dios.

La liturgia, definitivamente, sólo puede hablar en latín. En vulgar es vulgar.

Las mujeres que la nueva liturgia induce a violar la prohibición Paulina siempre hablan en la Iglesia con voz gangosa o chillona.

Quizás un precedente legitime, en cada caso, las recientes reformas litúrgicas, pero el espíritu que las anima distingue las actuales de las pretéritas. Entonces exigencia de percepción cristiana, hoy ambición de eficacia terrestre.

Los ritos preservan, los sermones minan la fe.

Al repudiar los ritos, el hombre se reduce a animal que cópula y come.


DERECHO CANÓNICO


Sin derecho canónico la Iglesia no hubiese tenido su admirable presencia institucional en la historia. Pero los vicios de la teología católica resultan de su propensión a tratar problemas teológicos con mentalidad de canonista.

MORAL

La virtud que no es simple obediencia a mandato divino camina con petulancia de solterona rica.

La moral laica destila soberbia.

La brevedad de la vida no angustia cuando en lugar de fijarnos metas nos fijamos rumbos.

No hay zona del alma que el sexo no pueda corromper fácilmente.

La mayoría de las costumbres propiamente modernas serían delito en una sociedad auténticamente civilizada.

El tonto viendo que las costumbres cambian dice que la moral varía.

No quiero serenidad estoicamente conquista, sino serenidad cristianamente recibida.

Las perversiones están al alcance de cualquiera.

La envidia difiere de los demás vicios por la facilidad con que se disfraza de virtud.

La sinceridad, sino es confesión sacramental, es factor de  desmoralización.

Cuidémonos de llamar "aceptar la vida" aceptar sin resistencia lo que degrada.

La ética autónoma es la expresión perfecta de la petulancia clásica de la clase media.

Resulte imposible convencer al hombre de negocios de que una actividad rentable resulta inmoral.

El ladrón que se es antigua antes de robar indigna al puritano. Yo reconozco a un hermano.

El moralismo protestante fue el primer golpe de piqueta contra el templo bautizado.

El infierno es el sitio donde el hombre halla realizados todos sus proyectos.

Sólo el bien y la belleza no requieren límites. Nada es demasiado bueno o demasiado bello.

El activismo no tiene más paradero que el infierno.

Para volverse persona el individuo necesita que exista una norma rígida y, a la vez, que su cumplimiento sea libre. Donde no exista norma rígida el individuo se vuelve masa tan fácilmente como donde su cumplimiento no es libre.

El tentadores el enemigo de nuestra alma y el amigo nuestro corazón.

El relativismo axiológico no es teoría de la razón, sino ideología del orgullo. Que nada prevalezca sobre nosotros.

El tonto no se contenta con violar una regla ética: pretende que su transgresión se convierta en la nueva regla.

El orgullo frente al mundo nos salva del orgullo frente a Dios.

La caridad del hombre moderno no está en amar al prójimo como a sí mismo, sino en amarse a sí mismo en el prójimo.

La idea misma de sacrificio parece absurda a quienes ignoran que existe una jerarquía de bienes.

Tanto nos han predicado que el justo camina disfrazado de pecador que acostumbramos olvidar que a veces se viste de justo.

Muchos aman al hombre sólo para olvidar a Dios con la conciencia tranquila.

No urge convocar nuevos concilios sino esperar a un Decio o a un Diocleciano.

Así como el pobre le achaca a la riqueza vilezas las propias del hombre, así el rico se las achaca a la pobreza. Cada cual le atribuye sólo al otro su vileza común, en lugar de admirar las virtudes que sólo florecen en la pobreza y las que sólo en la riqueza prósperan.

El inmoralista de este siglo crapuloso, es el asaltante heroico de fortalezas sin defensores.

El castigo del que se busca es que se encuentra.

El que se confiesa fuera del confesionario se propone sólo eludir el arrepentimiento.

Cuando el hombre se niega a que lo discipline Dios, los demonios lo disciplinan.

La vida activa animaliza.

Los preceptos éticos modernos son invitaciones al descaro.

El relativismo axiológico no es una solución, sino precisamente el problema.


1 comentarios:

  1. Un cordial y sincero abrazo desde Manizales, en agradecimiento por dar a conocer los relámpagos verbales de este gran reaccionario.

    ¡Adelante! ¡Qué la iglesia invisible de la inteligencia se amplíe silenciosamente agradecida!

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