Se comenzó llamando democráticas las instituciones liberales y se concluyó llamando liberales las servidumbres democráticas.
Aun cuando tengan intereses distintos, hoy todos tienen las mismas convicciones.
La democracia bautizó sana emulación la envidia.
Donde las costumbres y las leyes les permiten a todos aspirar a todo, todos viven frustrados cualquiera que sea el sitio que lleguen a ocupar.
El socialismo se vale de la codicia y de la miseria; el capitalismo se vale de la codicia y de los vicios.
El cristiano vive pidiendo perdón, el socialista que lo premien.
Mientras no lo tomen en serio, el que dice la verdad puede vivir un tiempo en una democracia. Después, la cicuta.
Las revoluciones se hacen para cambiar la tenencia de los bienes y la nomenclatura de las calles. El revolucionario que pretende cambiar la condición del hombre acaba fusilado como contrarrevolucionario.
En la sociedad jerárquica la fuerza de la imaginación se disciplina y no desorbitada al individuo como en la sociedad democrática.
Errar es humano, mentir democrático
Democracia liberal es el régimen donde la democracia envilece a la libertad antes de estrangularla.
La democracia sería una inocentada si no fuese el disfraz de una blasfemia.
"Derechista", en este último siglo, las más que el apodo con que unas sectas de izquierda denigran otras sectas congéneres.
Mientras más graves sean los problemas, mayor es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos.
El demócrata defiende sus convicciones declarando obsoleto a quien lo impugna.
La Providencia resolvió entregar al demócrata la victoria y al reaccionario la verdad.
El historiador democrático enseña que el demócrata no mata sino porque sus víctimas lo obligan a matarlas.
En las democracias llaman clase dirigente la clase que el voto popular no deja dirigir nada.
Tiranía es, hoy, un estado de servidumbre manifiesta y libertad, un estado de servidumbre clandestina. Allí la fuerza oprime al individuo, aquí lo oprime la opinión.
Para volver inevitable una catástrofe nada más eficaz que convocar una asamblea que proponga reformas que la eviten.
La democracia celebra el culto de la humanidad sobre una pirámide de cadáveres.
Habiendo promulgado el dogma de la inocencia original, la democracia concluye que el culpable del crimen no es el asesino envidioso, sino la víctima que despertó la envidia.
La democracia, en tiempo de paz, no tiene partidario más ferviente que estúpido, ni en tiempos de revolución colaborador más activo que el demente.
Para sofrenar las codicias, al demócrata sólo se le ocurre abolir los bienes codiciados.
Los peores demagogos no se reclutan entre los pobres envidiosos, sino entre los ricos vergonzantes.
La democracia sólo tolera dos partidos: el vocero de las ideas estúpidas, el protector de las codicias sórdidas.
El político demócrata no adopta las ideas en que cree, sino las que cree que ganan.
Lo que ningún adulón se atreve a decirle a un déspota, el demócrata se lo dice al pueblo.
Cicuta= bebida que en el banquete democrático se reserva al reaccionario.
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